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Tiendas online en Gran Canaria
Vender desde Canarias tiene tres problemas que no existen en la península: el IGIC, la frontera fiscal y los envíos. Se resuelven antes de que cuesten dinero.
Lo que cambia al montar tiendas online en Gran Canaria
Una tienda configurada por alguien que no conoce el archipiélago factura mal desde el primer día, y el problema aparece meses después, cuando ya hay cientos de pedidos emitidos. Estos son los dos asuntos que hay que resolver antes de tocar el diseño.
IGIC y no IVA: tiendas online en Gran Canaria bien configuradas
Canarias está en la Unión Europea pero fuera del territorio común del IVA. Aquí se aplica el IGIC, con tipos distintos y con una lógica propia. Eso obliga a configurar la tienda de otra manera. El tipo general canario no coincide con el peninsular, hay tipos reducidos y algunos productos van al cero por ciento. Una tienda montada con la configuración estándar de España aplica IVA a todo, emite facturas incorrectas y genera un problema fiscal que se arrastra. Y hay que distinguir el destino del pedido. Una venta a un cliente en Gran Canaria lleva IGIC. Una venta a un cliente en la península es una exportación a efectos fiscales, con su propio tratamiento. Una venta a otro país de la Unión Europea, otro distinto. La tienda tiene que aplicar la regla correcta automáticamente según la dirección de entrega, no a mano. Lo mismo con las facturas: los datos obligatorios y la mención fiscal cambian según el caso, y tienen que salir bien sin que nadie las revise una por una. Lo configuramos y lo probamos con casos reales de cada tipo antes de abrir la tienda. Es media jornada de trabajo que evita un problema de años.
La frontera fiscal y los envíos
Este es el punto que hunde más tiendas canarias, y casi nadie lo plantea antes de montarla. Entre Canarias y la península hay frontera fiscal. Cada envío necesita despacho aduanero y su DUA, lo que añade coste, papeleo y días de tránsito. Un paquete que en la península llega en veinticuatro horas puede tardar aquí una semana, y el cliente que compra no siempre lo entiende. Eso tiene que estar resuelto en la tienda antes de vender, no después. Significa tarifas de envío realistas por zona, plazos de entrega honestos en la ficha de producto, e información clara sobre quién asume los trámites y los posibles cargos en destino. También significa elegir bien al transportista. No todos gestionan igual el despacho, y la diferencia entre uno y otro se nota en incidencias y en reseñas negativas. Si vendes desde aquí a la península, hay que decidir además si absorbes el coste aduanero o lo repercutes, y decirlo con claridad. Las tiendas que lo esconden hasta el último paso del carrito acumulan abandonos y reclamaciones. Y si vendes solo dentro del archipiélago, hay que configurarlo así explícitamente para no generar pedidos que luego no puedes servir en condiciones.
Cómo desarrollamos tiendas online en Gran Canaria
Resueltos los dos puntos anteriores, el resto es trabajo de comercio electrónico normal. Estas son las decisiones que más condicionan el resultado.
WooCommerce y por qué lo elegimos
Trabajamos sobre WooCommerce en la mayoría de los proyectos, y conviene explicar por qué en lugar de darlo por
hecho. La razón principal es el control. Las particularidades canarias —los tipos de IGIC, las reglas de envío según destino, la facturación distinta por zona fiscal— exigen tocar el funcionamiento interno de la tienda. En una plataforma cerrada por suscripción, o se puede configurar o no se puede, y cuando no se puede no hay salida. La segunda razón es el coste a medio plazo. Una plataforma de suscripción cobra una cuota mensual más un porcentaje de las ventas. Sobre un volumen que crece, eso se convierte en una cifra importante que no deja de subir. Con WooCommerce pagas el desarrollo y el alojamiento, y no un porcentaje de lo que vendes. La tercera es la propiedad. El código y los datos son tuyos, alojados donde tú decidas. No es dogma. Si un negocio tiene un catálogo sencillo, vende solo en Canarias y valora sobre todo empezar rápido y no mantener nada, una plataforma cerrada puede ser mejor opción, y lo decimos.
Catálogo, pago y lo que decide la venta
Una tienda no vende por ser bonita. Vende por resolver dudas y por no poner obstáculos. En el catálogo, lo que más rinde es la ficha de producto completa: fotos suficientes y desde varios ángulos, medidas reales, materiales, y respuesta a la duda concreta que hace dudar en ese producto. Una ficha con dos líneas de texto no posiciona en Google y no convierte. En el carrito, cada paso extra cuesta ventas. Compra sin registro obligatorio, gastos de envío visibles antes del último paso —esconderlos es la primera causa de abandono— y varias formas de pago, incluidas las que este mercado usa. Y velocidad. Una tienda lenta pierde en móvil, que es donde compra la mayoría. Montamos también el feed de productos para Google Shopping, que en comercio electrónico suele ser el canal de publicidad más rentable, y la conexión con el sistema de facturación para no teclear cada pedido dos veces.
Después de abrir la tienda
Publicar es el principio. Una tienda sin tráfico y sin mantenimiento es un catálogo caro que no ve nadie.
Posicionamiento y publicidad para tiendas
El comercio electrónico tiene un SEO propio y bastante técnico. Las categorías bien estructuradas son lo que posiciona, más que las fichas individuales. Los filtros mal montados generan miles de páginas duplicadas que Google castiga. Los productos agotados hay que gestionarlos sin dejar errores. Y los datos estructurados de producto —precio, disponibilidad, valoraciones— son los que hacen que aparezcas con estrellas y precio directamente en los resultados. En publicidad, Google Shopping suele ser el canal principal: enseña producto, precio y foto a quien ya está buscando comprar. Requiere el feed bien montado y limpio, que es donde falla la mayoría. Y el remarketing, que en comercio electrónico es imprescindible: la mayor parte de la gente que añade al carrito no compra en esa visita.
y Google Ads Mantenimiento y seguridad
Una tienda maneja datos personales y cobros, así que el mantenimiento no es opcional aquí. Cubrimos actualizaciones probadas antes en entorno de pruebas —nunca directamente sobre la tienda en producción, que es como se rompen los pedidos—, copias de seguridad diarias guardadas fuera del servidor, certificado SSL y monitorización de caída. Y revisión periódica de lo que se degrada solo: pasarelas de pago que cambian requisitos, transportistas que modifican tarifas, enlaces rotos, productos con stock descuadrado. Una tienda caída un sábado son ventas perdidas que no vuelven. Por eso vigilamos la disponibilidad y restauramos en horas, no en días. Es un servicio mensual sin permanencia, y se puede parar avisando con un mes.
Preguntas
Sí, pero cada envío pasa por aduana con su DUA, lo que añade coste y días. Hay que reflejarlo en tarifas y plazos desde el principio, no descubrirlo con el primer pedido.
Sí, si está bien configurada. Es de las primeras cosas que montamos y probamos con casos reales de cada zona fiscal.
WooCommerce en la mayoría de casos, por control sobre las particularidades canarias y por coste a medio plazo. Si tu caso es sencillo y prefieres no mantener nada, lo decimos.
De seis a diez semanas según el catálogo y la complejidad de envíos e impuestos.
Cargamos un número inicial acordado y dejamos el sistema listo para que el cliente siga por su cuenta, con formación incluida.
Sí. Y si el sistema que usas no tiene forma estándar de conectarse, desarrollamos la integración.
Pide la auditoría.
0 €. El documento es tuyo aunque no sigamos.