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sector · 05

Clínicas y salud en Gran Canaria

ficha local confianza
sin promesas prohibidas

Cumpliendo la normativa. Residente todo el año, no solo el turista. Teléfono visible, WhatsApp que se contesta.

el de San Fernando, los doce meses
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Marketing para clínicas en Gran Canaria: las reglas son distintas

sobre el terreno

Este es el sector con más limitaciones legales en publicidad. Antes de hablar de captación conviene entender qué se puede hacer y qué no, porque las sanciones aquí no son teóricas.

Marketing para clínicas en Gran Canaria dentro de la ley

La publicidad sanitaria en España está regulada, y bastante más de lo que la mayoría de las clínicas cree. Hay límites en lo que se puede prometer: no se pueden garantizar resultados, ni sugerir que un tratamiento es infalible, ni usar el miedo como argumento. Hay límites en cómo se presentan los profesionales y sus titulaciones. Y los colegios profesionales —dentistas, fisioterapeutas, psicólogos, médicos— tienen además sus propios códigos deontológicos, que en algunos casos son más estrictos que la ley general. Los testimonios de pacientes son el punto más delicado y el que más se incumple. En publicidad sanitaria su uso está restringido, y lo que en otro sector sería un recurso obvio aquí puede acarrear un expediente. A esto se suman las políticas de las propias plataformas: Google y Meta tienen restricciones específicas para el sector salud, tanto en lo que se puede decir como en cómo se puede segmentar. Una campaña rechazada por la plataforma es tiempo perdido; una cuenta suspendida por reincidencia es un problema serio. Antes de montar nada revisamos qué margen tienes según tu especialidad y tu colegio profesional. Es aburrido y evita disgustos.

Datos de salud: categoría especial

Cualquier dato que revele información sobre la salud de una persona tiene, bajo el RGPD, una protección reforzada. Y en una clínica, casi todo lo es. Eso afecta a cosas cotidianas que muchos centros hacen sin pensarlo. Un formulario web que pregunta el motivo de consulta está recogiendo datos de salud, y necesita base legal, información clara y medidas de seguridad acordes. Un sistema de citas online, igual. Un WhatsApp donde los pacientes cuentan sus síntomas, también, y ahí además hay que valorar dónde se almacena esa conversación. El píxel de publicidad es otro punto crítico. Si se instala sin cuidado en una página de un tratamiento concreto, se está transmitiendo a un tercero información que permite deducir el estado de salud de alguien. Ha habido sanciones por esto, y no pequeñas. Lo que hacemos: formularios que piden lo mínimo imprescindible, consentimiento bien construido, ningún script de terceros hasta que el paciente acepta, y cuidado especial con qué páginas llevan seguimiento y cuáles no. No somos asesores jurídicos y lo decimos claro: para la parte legal conviene contar con un especialista. Lo que sí hacemos es no crearte el problema.

sin letra pequeña

Preguntas

Su uso está restringido en publicidad sanitaria y conviene consultarlo con tu colegio profesional antes. Nosotros trabajamos con alternativas que sí se pueden usar: reseñas públicas de Google gestionadas con cuidado, contenido informativo y transparencia sobre el equipo.

Depende de la especialidad y de la normativa aplicable, y es uno de los puntos más vigilados. Es una decisión que hay que tomar con asesoramiento legal, no por costumbre del sector.

Sí, con restricciones propias de cada plataforma sobre lo que se puede decir y cómo se puede segmentar. Se monta cumpliéndolas para evitar rechazos y suspensiones.

Sin confirmar que la persona es paciente ni mencionar tratamientos. Respuesta genérica, tono sereno, invitación a hablar en privado.

Sí, si quieres posicionar por ellos. Cada tratamiento es una búsqueda distinta y agruparlos en un solo apartado impide salir en ninguna.

Sí. Web y campañas en inglés, alemán y francés, que en el sur de la isla es donde está buena parte del paciente privado.

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