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Restaurantes en Gran Canaria
Ficha de Google, carta en el móvil, reserva o WhatsApp. El que decide a las ocho de la tarde no espera cuatro segundos.
Marketing para restaurantes en Gran Canaria: dónde se decide de verdad
En hostelería, casi todo el presupuesto se suele gastar en el sitio equivocado. Antes de proponer nada conviene entender en qué momento y en qué pantalla se pierde o se gana el cliente.
Marketing para restaurantes en Gran Canaria: la ficha de Google manda
Cuando alguien busca dónde comer, lo primero que ve no es ninguna web. Es un mapa con tres restaurantes y sus estrellas. Ese bloque se lleva la mayoría de los clics, y aparecer en él no depende de tu página: depende de tu ficha de Google Business Profile. Un restaurante con la ficha bien trabajada y una web mediocre factura más que uno con una web preciosa y la ficha abandonada. Lo vemos constantemente. Lo que hay que tener en orden: categoría principal correcta, que es el factor que más pesa y que muchísima gente elige a boleo; nombre exacto sin meter palabras clave, porque Google penaliza; dirección escrita igual en todos los sitios; horarios reales, con los cambios de temporada y los días de cierre; y fotos propias subidas con regularidad, no cuatro del día de la apertura. Después están las funciones que casi nadie usa por aquí: los platos listados uno a uno con su precio, el menú enlazado, las publicaciones semanales, las preguntas y respuestas que puedes rellenar tú mismo con lo que te preguntan a diario, y el enlace para reservar. Es lo más barato que hay y lo que antes se nota. Suele ser el primer trabajo que hacemos.
El cliente decide a doscientos metros
Tu competencia no es el restaurante del otro extremo de la isla. Son los que están a la vista de quien tiene hambre ahora mismo. Eso significa que la búsqueda se hace desde el móvil, de pie, muchas veces con datos en itinerancia si es turista. Y significa que las decisiones se toman en menos de un minuto, comparando tres o cuatro fichas. En esa comparación gana el que tiene fotos apetecibles y recientes, nota decente con reseñas de este año, horario que coincide con la realidad y precio visible o al menos orientativo. Pierde el que tiene fotos de 2018, la última reseña de hace ocho meses y un horario que dice abierto cuando está cerrado. Ese último punto es el que más daño hace y el más fácil de arreglar. Alguien que va a tu local porque Google decía que abrías y se encuentra la persiana bajada no vuelve, y muchas veces deja una reseña de una estrella que te acompaña un año. Actualizar horarios de temporada y festivos canarios en la ficha es un trabajo de cinco minutos al mes que casi nadie hace.
Qué incluye nuestro marketing para restaurantes en Gran Canaria
Por orden de impacto real en facturación, que no es el orden en el que suelen venderse estos servicios. Se contratan por separado y recomendamos empezar por uno.
Carta digital, reservas y marketing para restaurantes en Gran Canaria
La carta en PDF es el error más repetido del sector. Pesa varios megas, tarda en abrir, obliga a ampliar con los dedos y no se puede traducir bien. En un móvil con mala cobertura, la mitad de la gente la abandona antes de verla. La alternativa es una carta en HTML: carga instantánea, se lee sin ampliar, se traduce a los idiomas que hagan falta y
se actualiza cambiando un precio sin rehacer nada. Y Google la puede leer, con lo que empieza a posicionarte por platos concretos. Para reservas, montamos sistema propio cuando el volumen lo justifica. Las plataformas de reserva cobran por cubierto y, sobre un año, es una cifra considerable. Un sistema propio con gestión de turnos, confirmación automática y recordatorio por SMS o WhatsApp reduce además las mesas que no se presentan, que es dinero perdido directo. No proponemos salir de las plataformas si ya te traen clientes. Proponemos tener el canal propio en paralelo, para que el cliente que ya te conoce reserve contigo y no pagues por él dos veces.
Fotografía de plato y contenido para redes
En hostelería la foto es el producto. Es lo que decide la comparación de treinta segundos en la ficha de Google. Una sesión con fotógrafo, con luz buena y los platos preparados, aguanta bastante tiempo y se amortiza rápido. No hace falta repetirla cada temporada; sí conviene renovarla cuando cambia la carta o la decoración. Para el día a día, en cambio, funciona mejor lo espontáneo. El vídeo vertical grabado con el móvil del plato saliendo de la cocina, la terraza a las ocho de la tarde, el cocinero emplatando. Cuanto menos parece un anuncio, más rinde en redes. Por eso hacemos las dos cosas: coordinamos la producción profesional para la web, la carta y las campañas, y formamos al equipo para que genere el contenido cotidiano con el móvil sin depender de nadie. Es más barato, más constante y da mejores resultados que una sesión al año. Un consejo que damos siempre y que cuesta cero: sube fotos nuevas a la ficha de Google cada semana. Google lo valora y casi nadie de tu competencia lo hace.
Llenar los turnos flojos
Ningún restaurante tiene un problema de sábado por la noche. El problema es el martes de junio, el mediodía entre semana y los meses en que baja el turismo. Ahí es donde la publicidad rinde de verdad.
Publicidad local y marketing para restaurantes en Gran Canaria entre semana
Anunciarse para llenar lo que ya se llena es tirar el dinero. La publicidad hay que concentrarla donde hay hueco. En Google Ads eso se traduce en ajustes muy concretos: subir pujas solo en los días y franjas flojos, radio estrecho alrededor del local —porque nadie cruza la isla para un menú del día—, y palabras negativas para no pagar clics de quien busca empleo, recetas o el nombre de otro sitio. En redes es distinto y suele salir más barato. Se puede segmentar a quien está físicamente cerca esta semana, y enseñarle la oferta de hoy. Es publicidad de proximidad, funciona con presupuestos pequeños y da resultado el mismo día. Lo que sí hay que tener claro es qué se anuncia. "Ven a comer" no convence a nadie. Una razón concreta sí: el menú del día con precio, el plato de temporada, la oferta de martes, el evento del jueves. Cuanto más específico, mejor funciona. Y hay que medir. Si de la campaña no salen reservas, llamadas o mensajes, se cambia el mensaje o se apaga. Los "me gusta" no pagan el género.
El residente frente al turista
Un restaurante que solo vive del turista tiene varios meses malos al año garantizados. El que trabaja también al cliente local los aplana. Son dos públicos con necesidades distintas y hay que hablarles por separado. El turista busca experiencia, vistas, comida local, y decide sobre la marcha. El residente busca menú del día, sitio para celebrar, mesa para doce el sábado, sitio de confianza al que volver. Al residente se le trabaja con radio local, exclusión de públicos turísticos, presencia en los grupos y páginas del municipio, y ofertas entre semana. El descuento para residente canario funciona bien y es fácil de acreditar. Aquí hay un detalle que muchos negocios de zona turística no tienen en cuenta: el residente huye de los sitios que percibe como "para guiris", con carta plastificada en cinco idiomas y camarero en la puerta captando. Si quieres a los dos públicos, hay que cuidar cómo se comunica a cada uno, y a veces separar la oferta. No es un público enorme, pero repite, viene todo el año y no depende de que haya vuelos.
Reseñas, reputación y equipo
En hostelería las opiniones son el activo y el riesgo principal. Se pueden trabajar de forma sistemática y no cuesta dinero, cuesta constancia.
Conseguir opiniones sin pedirlas mal
La cantidad importa, pero el ritmo importa más. Cuarenta reseñas concentradas en un mes y nada durante medio año es peor señal para Google que tres al mes de forma constante. Lo que funciona: QR en la mesa o en el ticket, mensaje automático si tienes el contacto de la reserva, y sobre todo pedirlo en persona en el momento adecuado. Cuando alguien te dice que ha comido de maravilla al pagar, ese es el momento. Un "nos ayudaría mucho" sincero convierte muchísimo más que cualquier cartel. Lo que no funciona y además es peligroso: pedir solo a quien sabes que va a poner cinco estrellas filtrando por adelantado, ofrecer descuento a cambio de la reseña, o comprarlas. Google detecta los patrones cada vez mejor y la sanción puede llevarse la ficha entera, que es tu principal fuente de clientes. El equipo de sala es la clave y hay que formarlo. Es quien tiene la conversación en el momento justo, y con un guion de dos frases el volumen de reseñas cambia notablemente en pocas semanas. Montamos el circuito y dejamos el material listo. El resto es rutina de servicio.
Contestar críticas sin hundirse
Hay que responder todas, buenas y malas, y en el idioma en que están escritas. Las respuestas a las críticas se leen mucho más que los elogios. La regla número uno: no contestar en caliente. Una respuesta escrita a las dos de la mañana después de un servicio malo ha hundido más negocios que la propia crítica. Si hace falta, se deja para el día siguiente. Lo que funciona en una respuesta: agradecer, reconocer lo que sea cierto sin excusas largas, explicar brevemente qué se va a hacer, y ofrecer seguir la conversación en privado. Corta. Quien la lee no es el que se quejó, es el próximo cliente decidiendo si viene. Lo que no funciona: discutir los hechos punto por punto, poner en duda que el cliente estuviera allí, o el sarcasmo. Aunque tengas razón, el que lee se pone del lado del otro. Y una crítica ocasional no hace daño. Un perfil con solo cincos genera desconfianza; uno con nota alta y algún cuatro con respuesta educada resulta mucho más creíble. Ayudamos a redactar las difíciles cuando hace falta, que es exactamente cuando uno no está en condiciones de escribirlas.
Preguntas
La ficha es lo primero y lo más rentable. Una web sencilla y rápida con carta, horario y reserva sigue siendo recomendable, pero puede esperar si el presupuesto es corto.
Si te traen clientes nuevos, no. Lo que proponemos es tener reserva propia en paralelo para que el cliente que repite no te cueste comisión otra vez.
Contestarlas aunque hayan pasado meses, con calma. Y trabajar el volumen de reseñas nuevas, que es lo que baja el peso de las viejas en la media.
No. Mejor una bien llevada que cuatro abandonadas. En hostelería, Instagram suele ser la que más rinde.
Poner en orden la ficha de Google es de lo más económico que hacemos y suele ser el primer paso. Lo demás se decide después, con datos.
Sí, con traductores humanos. Una carta pasada por traductor automático genera platos que no existen y se nota enseguida.
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